El primer haz de luz del amanecer se filtró por las persianas del dormitorio principal, pintando franjas doradas sobre la cama. Owen fue el primero en despertar, como era habitual. Sus ojos se abrieron y se ajustaron a la penumbra, y la vista que tuvo le robó el aliento, como lo hacía cada mañana.
Isabella estaba inclinada hacia él, su rostro sereno en el sueño, respiración profunda y pareja. Su cabello oscuro se esparcía sobre la almohada como una cascada de seda. Detrás de ella, Jacob la abra