Jacob asiente. Lentamente. Un movimiento casi imperceptible, pero Owen lo capta. No es un asentimiento de acuerdo. Es un asentimiento de reconocimiento. De "he entendido el mensaje". De "sé que la pelota está en mi tejado". Pero no hay certeza en ese gesto. Solo hay... resignación temerosa.
Y en ese momento, Owen, el puente, el sostén, el pacificador, siente una fatiga tan profunda que le pesa en los huesos. Ha sostenido el equilibrio durante cuarenta días. Ha amado a ambos con una fidelidad i