Mientras Owen y Mary organizaban el traslado de los bebés a los coches y Isabella descansaba en una silla de ruedas con Lucía Emilia en brazos, Jacob tomó suavemente del brazo a su madre y la llevó a un rincón tranquilo del pasillo, lejos de oídos curiosos. Su expresión era una mezcla de incredulidad y profunda gratitud.
Jacob bajando la voz, mirando fijamente a su madre
—Mamá... esa casa de vacaciones en las colinas. La que mencionaste como si siempre hubiera estado ahí, esperándonos... ¿Cuánd