Marina
Ha llegado el día.
Siento los nervios bullir dentro de mi cuerpo mientras espero el momento perfecto, en que los empleados vayan a tomar su momento de descanso en el almuerzo, para escabullirme hacia el estudio.
Por eso dejé la comida hecha desde media hora antes y apenas vea que se sientan a comer… ahí está mi señal.
Mis ojos están fijos en el reloj, faltan dos minutos para las 12, siento el corazón acelerado y solo para ir matando el tiempo empiezo a servir, plato tras plato hasta que l