[CONTINUACIÓN]
—¡Oye! ¡Fíjate! ¿Quieres?!— gritaron a sus espaldas.
Se dio la vuelta, encontrándose a una hermosa rubia de ojos entre azules y verdes, parada a un lado del pasillo, señalando con su palma extendida las maletas tiradas en el piso.
Se quedó inerte por un momento, apreciando la hipnótica belleza de aquella chica, pero se cerró a la idea de inmediato. Aquella chica, a simple vista, irradiaba una luz que para él solo podía significar una cosa:
Compromiso.
Y en su lista de conquistas,