Andruw Di'Marco.
Fruncí el ceño ante la pregunta de mi nana. Mi sistema, entrenado durante años para detectar la más mínima anomalía en mi entorno antes de que se convirtiera en una crisis abierta, reaccionó de inmediato. Un mal presentimiento, denso y helado, se me instaló en la boca del estómago en cuanto escuché el tono trémulo y solemne de su petición.
Nana Muffin no era una empleada que se dejara llevar por el pánico o por los chismes del servicio; era una mujer que había visto pasar las