Andruw Di´Marco. Tenía a la pequeña mentirosa justo como quería: Temblando. Expuesta. Vulnerable.La muy descarada se había atrevido a mentirme en mi cara, negándome a mi hijo sin importarle las consecuencias.Me miró a los ojos, siendo capaz de sostenerme la mirada mientras sus manos se posaban en mi pecho, quizás con la intención de empujarme. No fue capaz de hacerlo. En su lugar una nueva vulnerabilidad ilumino su mirada, haciéndola ver como la niña indefensa que en el fondo era.Mi corazón, rebelde, dio un vuelco ante esta imagen de aparente vulnerabilidad. Y, de pronto, su tacto sobre mi piel pareció quemar.La devore con la mirada por un minuto entero, porque si, eso estaba haciendo: devorar su inocencia, su cordura, deseando diseccionar hasta su alma, tal como ella había hecho durante estos 15 meses en los que su ausencia fue capaz de enloquecerme.Noté como su labio inferior temblaba, como sus pestañas revoloteaban por una fracción de segundo. Y cuando sus labios se entreabri
Leer más