Luna Navarro despertó antes del amanecer, como ya era costumbre desde que había aceptado su rol como Custodia del Legado. El vestido negro de Magdalena seguía colgado en el armario de la habitación principal, pero esa mañana eligió algo diferente: pantalones oscuros, botas de montar y una camisa blanca sencilla. Quería sentirse libre para moverse.
La amenaza de Gonzalo Montalbán Ruiz no había sido en vano. Dos días después de su visita, llegaron notificaciones judiciales. El hombre había presen