El sol se ponía sobre los olivares cuando Luna Navarro tomó la decisión más importante de su vida.
Había pasado una semana desde que encontró el diario de Magdalena. Siete días en los que apenas había dormido, dando vueltas a las mismas preguntas una y otra vez. ¿Debía revelar la verdad completa? ¿Tenía derecho a exponer el secreto más oscuro de una mujer que ya no estaba para defenderse?
Esa tarde, mientras el cielo se teñía de naranja y violeta, Luna reunió a las diez personas en las que más