Ciento veinte años habían pasado desde que Doña Magdalena Montalbán cerró los ojos por última vez bajo el viejo olivo.
La Hacienda Los Olivos ya era un complejo cultural y educativo de renombre internacional. Miles de personas visitaban cada año el lugar donde nació una de las historias de amor y resiliencia más importantes de Andalucía.
El viejo olivo milenario ya no existía.
En su lugar, ahora se alzaba un olivo joven y vigoroso de treinta años, fuerte y lleno de vida. A su lado, una escultur