Los meses siguientes fueron una prueba de fuego para Luna.
Gonzalo Montalbán Ruiz, desesperado por la pérdida de terreno, presentó una nueva demanda ante un tribunal superior, alegando que la Fundación era “ilegal” porque no existía un heredero directo de sangre Montalbán. Al mismo tiempo, filtró información falsa a varios medios, acusando a Luna de malversación y de “apropiarse de un legado que no le pertenecía”.
La presión era enorme.
Luna pasaba las noches revisando documentos, hablando con