El silencio fue tenso, sin embargo, conforme los segundos pasaron, él asintió. Dolía que estuviera alejándose de mí, pero poco a poco iría recuperando nuestra complicidad de siempre.
—Ahí estás —fue mi saludo al encontrar a Donovan bostezando.
Era extraño verlo cansado. Y mucho más raro era encontrarlo comiendo. Caminaba mientras mascaba una tostada. Fruncí un poco el ceño ante la peculiaridad, pero él solo llegó hasta a mí y dejó caer su cabeza en mi hombro.
Di un paso atrás a causa de su peso