Gilbert tosió, aclarando su garganta, su voz firme y digna.
—Señora Florence, no quiero que la gente ande esparciendo rumores desagradables sobre mí. Sabe que soy un caballero, tengo una reputación y dignidad que mantener.
—Aprovecharme de situaciones como esta simplemente no es mi estilo.
Florence asintió lenta y tranquilizadoramente.
—Tiene razón, por supuesto. Confío en usted completamente, por eso sé que cuidará bien de ella.
Gilbert se movió ligeramente, sus ojos dirigiéndose a Sofía.
—¿Ent