Álex negó con la cabeza amargamente, ojos ardiendo de incredulidad.
—¿Así que es eso, eh? ¿Solo porque soy pobre, cada crimen cae sobre mí? Ustedes son increíbles.
—¿Ninguno de ustedes puede ver? ¡Charles es el monstruo aquí! ¡Estaba a punto de agredir a Sofía!
Florence se rió burlonamente, ojos entrecerrados de desprecio.
—¿Charles? ¿Agrediendo a Sofía? ¡Si Charles decidiera llevarse a Sofía a la cama, haríamos una maldita celebración! Eso sería matrimonio, no agresión.
—Pero tú, una sanguijuel