Kelly echó la cabeza hacia atrás, riendo tan fuerte que el sonido prácticamente retumbó en toda la habitación.
—¿Cinco millones por un pedazo de raíz podrida? Es el mejor chiste que he escuchado en todo el año —se burló con los ojos brillando de alegría.
No sentía ni una pizca de compasión por Clara; había estado esperando el momento perfecto para verla fracasar estrepitosamente.
La mirada de Clara podría haber cortado el acero. —Cierra la boca, antes de que te la cierre yo.
—Uy, qué miedo —resp