Una hora atrás, los Lancaster frenaron tan bruscamente junto a la acera que parecía que habían derrapado hasta detenerse.
El letrero sobre la fachada de la tienda decía "Rey de las Hierbas", con su pintura descascarada brillando bajo el sol matutino.
Sofía, Jack, Florence y Clara, la hermana menor de Florence, bajaron del coche. Una brisa cálida traía el aroma de hojas secas y sutiles especias desde la puerta abierta de la tienda.
Florence miró a Clara, perpleja. —Dijiste que querías comprar un