45. El CEO Celoso
Sabe que tengo dos pies izquierdos, pero como sé que no aceptará un rechazo, entonces me levanto tomando su mano.
—Gaspard...
Me sonríe.
—Olvida el entorno, te guiaré como aquella vez. —me guiña un ojo.
Bailamos, una canción lenta suena. Me pega a su pecho y ahí descanso la cabeza, fallo en algunos pasos, pero hago lo mejor que puedo y valoro que me anime a seguir la pieza. Se separa de mí y me mira a los ojos.
—¿Te ha invitado o forzado a venir? —curiosea.
—No, no es lo que crees —inspiro