46. Torbellino Emocional
Han pasado más de quince minutos, no lo sé, para mí dejó de existir el tiempo.
Doy un respingo con su llegada súbita.
—Ven aquí. —dice, observo que tiene dos copas y una botella de... ¿vino?
—¿No te ha sido suficiente todo lo que tomaste en el evento? Y no beberé contigo —me cruzo de brazos, renuente hasta la médula.
—Mira al cielo, la noche es hermosa, ¿no te parece? —menciona, en efecto lo es, es un cielo nocturno tachonado de estrellas, como un lienzo en negro pero escarchado.
Sin embar