76. LA ROBARÉ PARA MÍ
NARRADORA
Damon le confesó de repente, sintiendo el vibrar de su cuerpo más pequeño.
Su propio corazón latía desbocado y nervioso.
Cerró los ojos, pegándose aún más, queriéndola fundir con su alma, descubriendo él mismo la intensidad de su amor por su hembra.
—Ambos te amamos y por eso tenemos tanto miedo de perderte, de que alguien te haga daño como quisieron hacérmelo a mí —su boca se movía íntimamente sobre la afiebrada piel.
—Decidí no anunciar tu estatus para no convertirte en el blanco de