70. LA UTILIDAD DE LAS ROPAS
NARRADORA
Las palabras “mi señor”, dichas de manera tan puta por esa boca coqueta, hicieron que los testículos de Damon palpitaran emocionados.
—Es eso o dormir sin nada, tú escoges —le dijo con voz salvaje—. Póntelo y la prenda íntima también.
Lorien tomó el vestidito de tul, levantando los brazos, disfrutando de las pupilas de Ulric que seguían el rebotar de sus senos.
Se pasó la suave tela por la piel, moviendo el cabello húmedo, que aún goteaba.
Sus curvas fueron cubiertas por la transp