65. VIVIENDO EN EL FUERTE
LORIEN
Con grandes zancadas, el príncipe se internó en el fuerte.
Creí que me bajaría frente a los guerreros, para humillarme, pero no fue el caso.
Me mantuve con la cabeza abajo y la vergüenza recorriéndome, imaginando que todos estaban observando este deplorable espectáculo.
¿Y si Soren me veía así?
Subí la mirada un segundo, pensando en enfrentar ojos llenos de lástima, quizás burlas o indiferencia, pero la verdad… es que no había nadie.
El patio interior, vacío; ni un alma asomada en las ve