60. LA PENSIÓN MISTERIOSA
LORIEN
De nuevo nos volvieron a decir en la tercera posada que visitamos.
— Pero la pensión de la colina seguro tiene espacio.
El hombre nos señaló en dirección al final de la manada.
Sin más remedio y cansados de desandar, probamos suerte con la pensión.
Después de pasar por un tramo del bosque y un camino medio abandonado, la casona vieja y algo tenebrosa nos dio la bienvenida.
—Creo que ya entiendo por qué no tienen muchos huéspedes —susurré al ver los tejadillos cayéndose, el jardín con