22. UNA VIRGEN CON UN HIJO
LORIEN
Giré la cabeza a un lado. Las llamas danzaron en mis ojos. Estaba acostada en el fondo de una pequeña cueva.
Gregory asaba un animal, dándole vueltas en la pica de madera, y Soren le arrojaba ramitas a la fogata.
Mi mano subió lentamente a mi garganta; me estremecí al tocar la cicatriz.
Recordaba ese momento de profunda desesperación, pero luego… nada.
Mis dedos se desviaron a mis labios. Un regusto metálico quedaba en mi boca, me sentía llena de energía.
¿El príncipe lycan me habrá salv