10. NOS VOLVEMOS A ENCONTRAR
LORIEN
—Vaya, veo que tiene gustos peculiares —el comerciante notó de inmediato mi interés por el príncipe.
—Él… ¿de dónde lo sacó? —me atreví a preguntar.
Mi mente iba a toda marcha; mi cerebro no podía procesar lo que veía.
—Ah no, señora, esto no funciona así. Solo puedo decirle que, a pesar de su aspecto, es fuerte como una mula y aguanta bien los golpes… ¡Oye, no me robes la clientela! —gritó de repente hacia otro chico que intentaba alejar a una mujer interesada en comprar.
—¡Piénsalo, pr