46. No era un cinturón
~Rowan~
Sentir su cuerpo contra mi espalda fue como echarle gasolina a un incendio que apenas acababa de sofocar. La lavandera era ligera, pero el peso de sus pechos aplastándose contra mi nuca y su respiración caliente golpeándome la piel me tenían bastante rígido. Cerré los ojos con fuerza por un segundo, apretando la mandíbula hasta que me dolieron los dientes, y empecé a bajar los escalones luchando una guerra interna conmigo mismo.
Estaba furioso. Me hervía la sangre al darme cuenta de qu