108. Ecografía.
~Rowan~
Juro que no tenía otras intenciones. Había decidido hacer las cosas mejor con ella: esforzarme más, prepararle una cena deliciosa, atenderla como se merecía y luego dejarla descansar, sin esperar nada a cambio.
Pero no me esperaba esto. Si antes me torturaba con ropa corta y provocativa, desnuda me destruía. Tenía la capacidad de contenerme, claro que sí, pero también tenía un límite; no era de palo ni de hierro. Ella sabía cuánto la deseaba y, aun así, seguía castigándome a propósito.