107. Clímax.
~Narrador omnisciente~
Flor tomó aire frente a la puerta del departamento, deteniéndose un instante antes de actuar. Tenía la tarjeta de acceso apretada en la mano y se mordía el labio inferior con nerviosismo, debatiéndose todavía entre huir o quedarse. Sin embargo, la sola idea de ver a Uriel cautivado por su apariencia le dio el impulso necesario para deslizar la tarjeta en la ranura y entrar.
El interior era un espacio amplio y lujoso, dominado al fondo por un ventanal inmenso que mostraba