Ella abrió la boca.
"Yo..." La palabra se quebró antes de formarse. Lo intentó de nuevo. "Quiero..."
Su mirada se desvió antes de poder detenerla. De vuelta a Camilla. De vuelta al pilar, al bebé, a la forma suave y obsesiva en la que la boca de su hermana se movía contra la frente de la criatura.
Algo se tensó al verlo, y apartó la vista con brusquedad.
"Quiero irme", dijo. "Ya no quiero estar aquí. Quiero volver a casa". Se suponía que su hogar debía ser donde estaba su familia, su hermana, y