“¿Qué estás haciendo? Aléjate de mí”, se quejó Camilla. Pero Aria se mantuvo firme; Lucian soltó una pequeña risa.
“¿Es esta la colina en la que vas a morir? ¿La hermana que no te quiere lo suficiente como para importarle si vives o mueres?”, preguntó él. “Entrégame esa lealtad a mí, y tal vez veas que mi mundo no es tan malo”.
“Esto no es por ella...”, susurró Aria.
La hermana Paula levantó levemente la cabeza del suelo, temblando.
“Es por su hija”, dijo Aria. “Si la matas, ¿quién se hará carg