Llegar a Willemstad, Curaçao fue realmente gratificante, estaba haciendo muchísimo calor, pero nada que no se pudiese soportar, además de untarme buena cantidad de protector, y mi sombrero.
—Vamos —Aleksander me ayudo a subirme al ferri que nos llevaría a la orilla de la isla para empezar con esta aventura—, ¿Cómo te sientes?
—Estoy nerviosa y ansiosa.
Aleksander asintio dándole un trago a su botella de agua.
— Comme il fait chaud! (¡Que calor está haciendo!)
— Oui, ma chère, il fait très c