CAPÍTULO — Donde por Fin Soy Esposo
(Punto de vista de Ayden)
No sé en qué momento exacto pasó. Si fue cuando el juez, con esa voz monótona que contrastaba con los latidos de mi corazón, sentenció: “Quedan legalmente unidos”. O cuando Milagros firmó el acta con esa letra firme, decidida, como si el trazo de la pluma fuera un escudo defendiendo nuestro derecho a amarnos ante cualquier tribunal del mundo.
O quizás fue cuando me miró después del beso y sonrió. No era una sonrisa de fotografía