CAPÍTULO — Donde el Amor se Firma para Siempre
Milagros llegó despacio.
No porque no quisiera apurarse, sino porque su cuerpo pedía cuidado, y ella había aprendido a escucharlo sin sentirse menos fuerte por eso. El trayecto fue corto, apenas unos pasos desde la entrada del parador hasta el lugar preparado para la ceremonia, pero cada centímetro estaba cargado de significado.
Ayden la vio apenas apareció… y dejó de respirar.
No fue exageración.
Fue real.
La vio con ese vestido blanco