CAPÍTULO — El Día que la Vida se Iluminó
(Punto de vista de Ayden Castel)
Entrar a la oficina aquella mañana sentía distinto,yo me sentía grande. Como si cada paso que daba tuviera un nuevo sonido. Era temprano en la mañana, y sin embargo, mi corazón ya había vivido una eternidad en unas pocas horas desde que salió el sol.
Milagros caminaba a mi lado, despacio, como si cada movimiento suyo fuera sagrado. La llevaba tomada de la mano, con la otra le sostenía la cintura, vigilante, atento a