CAPÍTULO 248 — Caminos que se unen, vidas que se preparan
(Punto de vista de Ayden Castell)
Después de dejar a Milagros en su oficina —aunque yo hubiera preferido que se quedara en la mía, rodeada de almohadones, comida y mis exageradas instrucciones de “no te muevas demasiado”— seguí a mamá hacia el laboratorio.
Tenía que cambiar el chip, concentrarme en el caso del hijo de Carolina Fontes. Pero confieso que cada dos pasos mi cabeza volvía al mismo lugar: a los dos corazones que había escuch