CAPÍTULO — EL TIEMPO DONDE TODO ENCAJA
Los días que siguieron a la reunión por la presidencia fueron distintos.
No porque hubiera música, ni festejos, ni titulares grandilocuentes, sino porque algo se había ordenado por dentro. En la empresa todavía no había un nuevo presidente en funciones, pero Ayden caminaba por los pasillos como si ya llevara el peso del cargo sobre los hombros, no desde el orgullo sino desde la responsabilidad. Y los empleados lo notaban. Las miradas tenían otro respeto.