CAPÍTULO 223 — Entre Nervios, Miradas… y Piel de Familia
La casa de Martina estaba llena de ese tipo de vida que no se puede fingir: una vida que lloraba, que reía, que pedía pañales a los gritos desde otro cuarto y que olía a café mezclado con jabón de bebé, a ropa limpia doblada a las apuradas y a nervios contenidos que vibraban en el aire.
Liam lloraba con una vocecita suave pero firme, como si ya supiera que el mundo respondía cada vez que él lo llamaba, y Olivia la abuela paterna de Marti