Capitulo—Lo que me debías desde hace años
Milagros abrió la puerta de la habitación sin golpear.
Ayden estaba sentado en la cama, despeinado, con el vendaje todavía en la cabeza y la tarjeta que ella había dejado entre los dedos.
Cuando la vio, se incorporó como si llevara horas esperando exactamente ese momento.
—Viniste —dijo, en un tono sorprendentemente humilde.
—Dijiste que querías hablar —respondió Milagros, cerrando la puerta detrás de sí—. Así que… hablá.
Ayden respiró hondo