Capítulo — La entrega del alma y del cuerpo
La casa dormía en calma. Isabel y Fabián se habían despedido temprano, llevándose el recuerdo de una cena cálida que parecía sellar la paz después de tantas tormentas . Lili y Guillermo también se habían ido, con Julia medio dormida en brazos de su padre, y Ayden descansaba en su cuna con el sueño profundo de los bebés que se saben cuidados y amados.
El silencio era un regalo. El hogar, que tantas veces se había llenado de voces preocupadas y noch