Capítulo — Entre pañales y promesas
La madrugada en la habitación del hospital estaba envuelta en una calma dulce llena . Ayden dormía en la cunita, apenas envuelto en su manta celeste esa que le había traído su abuelo Fabián pero les dijo claro y firme que fue Adrián que la compro,el bebé seguía tranquilo con la respiración suave y acompasada. Sofía y Adrián lo observaban como si fueran guardianes de un tesoro, turnándose para comprobar que todo estuviera bien.
El silencio se rompió con un