Capítulo — El regreso a casa
Los días en el hospital parecían eternos. Cada amanecer llegaba con la misma rutina: médicos entrando y saliendo, enfermeras con bandejas metálicas, pequeñas agujas, luces blancas que iluminaban demasiado, y el mismo murmullo esperanzado de Sofía que se repetía como un rezo silencioso: “Falta poco, hijo, falta poco para irnos a casa”.
Ayden había nacido un poco antes de tiempo, con apenas treinta y seis semanas, y aunque era fuerte, había que esperar. Casi una se