Capítulo — Entre la verdad y la mentira
La tarde caía en Colonia cuando el auto de Guillermo se detuvo frente a la comisaría Julia, en el asiento trasero, apretaba con fuerza a su unicornio, con el rostro pegado al vidrio. No dijo una palabra en todo el viaje, pero su silencio hablaba más que cualquier grito: tenía miedo, aunque no de su padre, sino de lo que vendría después.
Guillermo respiró hondo antes de bajar. Tenía la denuncia en la mano, un respaldo legal que lo protegía, pero aun así