Por Gonzalo
Voy a hablar seriamente con Ruth, no me siento cómodo con esa gente, menos para tenerla tantas horas en mi casa.
Tampoco me gustó que disponga, sin consultarme, de mi casa.
Entre las mucamas estaba Aby.
Sentí vergüenza, no la había vuelto a ver desde el beso.
Ahora la veía, sirviendo a esta manga de inservibles, cuando seguramente, ella tendría que estar estudiando, por la fecha en que estábamos, para algún final.
Ruth le hizo una seña a Aby, para que se acerque con la bandeja.
Yo n