Capítulo 22. Tan familiar.
“… Al despertar me permití disfrutar al máximo del nuevo día, nada mejor que un sábado familiar. Estábamos bajo las sombras apacibles de unas acacias en la plaza monumental a unos diez minutos del apartamento de esas dos mujeres que me tenían el corazón derretido. Sonreí al imaginarme los pensamientos de troncón, en cuanto a la mayor de las dos féminas, de seguro el calor corporal que Talía emitía es quien calentaba a troncón hasta casi hacerlo arder.
Iniciamos una lenta caminata intentando que