El silencio seguía envolviendo la habitación, pesado y denso, mientras Alison y Zane se miraban a los ojos sin moverse, como si el aire alrededor de ellos se hubiera detenido. Las manos de Alison seguían descansando en los botones de su camisa, a medio desabotonar, y aunque su cabeza le decía que debería apartarse, sus pies parecían clavados en el suelo. Los latidos de su corazón resonaban tan fuertes que sentía que Zane debía escucharlos también, cada pulso como un tambor que marcaba la tensión
Lunita Karo
Aaahh que calor hace aquí. ¿Quien diablos es Ophelia? ¿Que sentirá Zane al respecto? No se pierdan los proximos capitulos, habrá dos más.