Una semana después
El sol comenzaba a ocultarse cuando Alison salió del taxi frente al hospital psiquiátrico. Su brazo aún dolía, envuelto en un cabestrillo para protegerlo, pero su embarazo de cinco semanas, la mantenía firme. No había dicho nada aún a Zane. Esta visita era algo que sentía que debía hacer sola.
El hospital era un edificio frío, con paredes grises y ventanas protegidas con rejas. Alison respiró hondo antes de cruzar la puerta, su corazón latiendo con fuerza. Había movido cielo