El sol se alzaba iluminando la enorme mansión que Zane y Alison habían convertido en su hogar. Alison estaba en la sala, acariciando su vientre prominente mientras revisaba algunos documentos de la firma que Zane le había pedido que le echara un vistazo. Aunque él insistía en que descansara, Alison no podía quedarse quieta por completo. A pesar de todo lo que había pasado, el trabajo seguía siendo parte de su esencia.
De pronto, un dolor agudo la hizo soltar el bolígrafo que tenía en la mano. S