Agus tomo mi mano y la apretó un poco, su mirada me decía que no debía meterme en lo que el pensaba hacer, le regrese la mirada y sonreí, retrocedí y le cedí el paso con un ademán, me devolvió la sonrisa y luego se puso seria mirando a Alberto.
—¡No sé que pasa contigo Antonio! ¿Creo que no entiendes el español? Mi esposa te hizo un aviso y supuse que te había quedado claro, no te das cuentas que cada acción tiene una repercusión, no es mi culpa que el maní que tienes por cerebro no te ayude a