-No, Dorian espera, aquí no, detente- Elena jadeó mientras su cuerpo temblaba y no era por la temperatura fresca del agua que caía y corría por su piel.
-¿Por qué no? Estamos tú y yo solos aquí adentro, nadie nos va escuchar.
Después de volver de la casa donde Dorian habían vivido de niños habían subido y sus cuerpos necesitaban un baño para quitarse todo el polvo del viaje y la visita. Dorian no había tenido reparo encargarla y llevarla al baño donde ahora estaban encerrados y él la tenía cont