Elena se sentía realmente cansada, tanto que tenía ganas de vomitar. Markus había entrado a mitad de la noche junto con otro hombre y le habían inyectado algo en el cuello. Aún dolía la zona. No se había quedado inconsciente del todo, por el contrario, no podía moverse como si estuviera paralizada. Fue cargada por un extraño y este siguió a Markus donde la habían puesto en el interior de un auto.
Después de eso había sido confuso, había mucha oscuridad, pero ella pudo jurar que la habían metido