Era capaz de soltar semejantes mentiras sin siquiera parpadear o cambiar el gesto.
Los hombres parecen llevar la mentira en la sangre.
Natalia sintió un rechazo físico y trató de alejarse un poco para evitar estar tan pegada a él.
El resultado fue que su torso seguía apoyado contra Diego, pero sus piernas estaban más lejos, dejando su cuerpo en un ángulo inclinado.
Al notar esto, Diego movió sus pies sutilmente hacia ella, acortando la distancia de nuevo.
Ya basta.
Natalia apretó los dientes